Los padres, parte del equipo: cómo trabajar con las familias
Muchas veces los padres son más competitivos que sus hijos. Qué necesita un niño para disfrutar del fútbol, cómo explicar a las familias tu forma de trabajar y un código de conducta para compartir al empezar la temporada.
Linkalde · 2026-10-19
Cualquier entrenador de fútbol base lo ha vivido: el padre que da instrucciones desde la grada distintas a las tuyas, la madre que pregunta por qué su hijo jugó menos minutos, el grito al árbitro en un partido de benjamines. Y también lo contrario: familias que llevan a medio equipo en coche, que montan el torneo de fin de temporada y que animan a todos los niños por igual. La diferencia entre unas y otras muchas veces no está en los padres, sino en lo que el club y el entrenador les han explicado.
“Muchas veces los padres son más competitivos que los hijos.”
Lo que necesita un niño para disfrutar
El manual de fútbol base de la FIFA resume en cinco claves lo que tiene que sentir un niño en su escuela de fútbol. Sirven para el entrenador y son la mejor forma de explicar a las familias qué buscamos:
| El niño se siente… | Qué hace el entrenador | Qué pueden hacer los padres |
|---|---|---|
| Seguro | Cuida el material, el campo y el trato: nadie se burla de nadie. | Confiar en el entrenador y avisar de cualquier problema de salud. |
| Bienvenido | Acoge a todos, sea cual sea su nivel, su edad o de dónde vengan. | Animar también a los compañeros de su hijo y al equipo rival. |
| Buen jugador | Destaca lo que hace bien antes que lo que falla. | Preguntar “¿te has divertido?” antes que “¿habéis ganado?”. |
| Parte del grupo | Equilibra los equipos y reparte los minutos. | No comparar a su hijo con otros niños delante de él. |
| Importante | Reconoce los logros y deja que prueben cosas nuevas. | Celebrar el esfuerzo y el progreso, no solo los goles. |
Por qué la presión le hace daño al niño
Carlos Borzi describe en su libro sobre fútbol infantil lo que pasa cuando los mayores aprietan demasiado: el niño no consigue sacar lo que sabe hacer. Las exigencias más habituales de padres, entrenadores y público son siempre las mismas: que rinda como ellos quieren, que sea la estrella, que haga algo distinto a lo que ha pedido el entrenador o que cumpla obligaciones tácticas que le quitan iniciativa.
- La derrota ya la sufre el niño. Si además le hacemos sentir culpable, acaba enfadado con los compañeros, protestando al árbitro o, en el peor caso, dejando el fútbol.
- La victoria tiene que ser posible, porque sin ella se pierde la ilusión. Por eso conviene que compitan contra niños de un nivel parecido.
- Cuando se gana, con calma: reconocer lo que ha aportado cada uno sin hacer de un partido de alevines una final.
- Nada nuevo el día del partido: lo que el niño oye por primera vez en mitad de un partido le genera inseguridad. Lo que se practica en la semana es lo que se pide el sábado.
Dos voces dando instrucciones a la vez (la del entrenador y la del padre) es lo peor para un niño: tiene que elegir a quién hacer caso y casi siempre acaba sin hacer ninguna de las dos cosas. Pide a las familias que animen, y que las instrucciones las dé solo el entrenador.
Cómo hacer de las familias un aliado
- Una reunión al empezar la temporada. Explica cómo trabajas, por qué todos juegan, cómo se reparten los minutos y qué esperas de ellos. Diez minutos en septiembre te ahorran muchas conversaciones incómodas en marzo.
- Repite la idea antes de los torneos y festivales: el objetivo es que jueguen todos y que aprendan.
- Habla con cada familia de lo que su hijo hace bien. A los padres les cuesta poco entender el trabajo cuando ven que conoces a su hijo.
- Conoce el entorno: las costumbres, los horarios y las circunstancias de cada familia explican muchos comportamientos.
- Dales un papel: llevar a los niños, organizar el torneo de fin de temporada, ayudar con el material. El padre que colabora suele ser el que menos protesta.
- Aprovecha para hablar de lo que no es fútbol: descanso, alimentación, higiene y cómo acompañar al niño cuando las cosas no salen.
Un código para compartir con las familias
La FIFA propone códigos de conducta para niños, padres y árbitros. Este es un resumen del de los padres, listo para repartir en la reunión de inicio de temporada o para fijar en el grupo de familias del equipo:
- Los niños juegan para divertirse ellos, no para divertirnos a nosotros.
- Animar antes que exigir.
- Nunca reñir por un error ni por perder un partido.
- Los niños aprenden con el ejemplo: lo que hacemos en la grada lo copian en el campo.
- Animar y felicitar a los dos equipos, gane quien gane.
- Respetar las decisiones del entrenador y del árbitro, y enseñar a los niños a hacer lo mismo.
- Apoyar a los voluntarios, entrenadores y árbitros: sin ellos no hay partido.
El código de los niños va en la misma línea: “juega para divertirte y no solo para contentar a tus padres”, respeta al rival y acepta las decisiones del árbitro. Darse la mano antes y después de cada partido es un pequeño ritual que ayuda mucho.
Si aun así hay un conflicto
- Nunca en caliente ni delante de los niños. Después del partido, en privado y con calma.
- Empieza por lo que compartes: los dos queréis que el niño disfrute y mejore.
- Habla de hechos concretos (“en la grada se le dan instrucciones distintas a las mías”) y no de la persona.
- Si se repite, busca el apoyo del coordinador o del club: no es un problema solo tuyo.
Para no depender del grupo de WhatsApp de cada equipo, las convocatorias, los avisos y el calendario del club pueden ir por un canal oficial: así las familias saben dónde mirar y el entrenador no tiene que contestar a todas horas.
Bibliografía
- FIFA. Grassroots. Manual de fútbol base. Fédération Internationale de Football Association.
- Borzi, C. A.. Fútbol infantil. Entrenamiento programado.
- INAF. El fútbol formativo. Instituto Nacional del Fútbol, Deporte y Actividad Física.