Acciones combinativas y ruedas de pase en fútbol base: pared, tercer hombre y juego combinado
Qué son la pared, el tercer hombre y el desdoblamiento, qué pueden hacer los niños y los jóvenes a cada edad, qué aportan y qué límites tienen las ruedas de pase, y cómo convertirlas en juego paso a paso, con preguntas, errores, forma de medir y una progresión de cuatro sesiones.
Linkalde · 2026-10-31
Casi todos los entrenadores han montado alguna vez una rueda de pases: cuatro o cinco filas, un balón que va y viene, pared y a la cola. Se ve bonito, los chavales se mueven, hay ritmo. La pregunta incómoda es la de siempre: ¿ese gesto aparece luego en el partido, con un rival que molesta y un compañero que no está donde esperabas? Este artículo te ayuda a enseñar las acciones combinativas (la pared, el tercer hombre, el desdoblamiento y compañía) sin tirar la rueda de pases a la basura, pero sin quedarte en ella.
Repasamos qué es cada acción, qué pueden hacer los niños de 8 a 12 años y qué los de 13 a 18, qué dice la investigación sobre ejercicios sin oposición frente a juegos, cómo convertir una rueda en un juego paso a paso, qué preguntar durante la práctica y cómo medir si de verdad avanzan. Al final tienes una progresión de cuatro sesiones por franja de edad y una lista de comprobación. Donde algo es opinión nuestra y no un resultado de estudio, lo decimos como «criterio nuestro».
Qué son las acciones combinativas
Una acción combinativa es una secuencia de dos o más jugadores que se coordinan para superar a un rival: uno pasa, otro se mueve para ofrecer una solución y el balón vuelve a avanzar. La definición sirve a cualquier edad; lo que cambia es cuántos jugadores intervienen y cuánta información tienen que leer a la vez. La Federación Inglesa describe el combinar, en sus materiales para entrenadores de base, como eliminar rivales mediante el disimulo, la sorpresa y movimientos, decisiones o pases poco habituales, y avisa de que combinar no es siempre pasar pronto, al lado o hacia atrás.
Estas son las seis acciones que conviene saber nombrar y distinguir (las definiciones son las habituales en el entrenamiento en España; la agrupación y el orden son criterio nuestro):
- Pared (o uno-dos): A pasa a B y se desmarca hacia delante; B devuelve de primeras al espacio que A ocupa. Exige que A tenga un rival al que superar con el pase y que B esté a una distancia que permita devolver sin control.
- Tercer hombre: A pasa a B, pero la devolución no es para A, sino para C, que se ha movido mientras el balón viajaba. Sirve cuando B está presionado y no puede girarse: B juega de apoyo y el balón sale hacia otro lado. Es la que más cuesta, porque C tiene que decidir su movimiento antes de que A pase.
- Desdoblamiento o solape (overlap): el compañero que estaba detrás del portador lo rebasa por fuera, ofreciendo una línea de pase y arrastrando al defensor. El portador elige entre pasar o seguir.
- Penetración interior o subsolape (underlap): lo mismo, pero el que rebasa lo hace por dentro. Es más difícil de ver y suele aparecer más tarde en la formación.
- Cruce o sustitución de posiciones (takeover): el portador deja el balón a un compañero que viene de frente o de lado y ambos cambian de sitio, de modo que el defensor duda a quién seguir.
- Cambio de orientación: un pase largo o una sucesión de pases que lleva el balón al lado débil, donde hay más espacio. Es la combinación a escala de equipo: no hace falta que dos jugadores estén muy cerca, sino que tres o cuatro lean a la vez dónde está el espacio.
Con cuatro de ellas (pared, tercer hombre, desdoblamiento y cambio de orientación) tienes de sobra para una temporada con un mismo grupo.
Qué pueden hacer y qué no, según la edad
No existe un estudio que fije a qué edad exacta se aprende cada combinación. Lo que sí hay son pistas útiles. Los materiales de la Federación Inglesa para el fútbol base sitúan el juego combinado de forma lenta y tardía: de 5 a 8 años el foco está en la posesión individual (conducir, girar, proteger) y la mayoría de los niños aún no están listos para combinar; de 9 a 11 años combinar con compañeros gana peso, pero se debe seguir animando a decidir por uno mismo y a desequilibrar con habilidad individual.
Del lado cognitivo, la revisión sistemática de Silva, Conte y Clemente (2020) sobre la toma de decisiones en jóvenes deportistas de equipo encontró que los mayores tienden a decidir con más acierto y a mostrar mejor conocimiento táctico, aunque los resultados no son uniformes: un estudio no halló diferencias relevantes por encima de la categoría sub-14. Otro trabajo con 16 jugadores de 14 años de una cantera española (González-Víllora y colaboradores, 2013) observó que el rendimiento de juego, es decir, decidir y ejecutar, se desarrollaba antes que el conocimiento específico del juego, y que decidían mejor de lo que ejecutaban. Traducido: pueden hacer cosas antes de saber explicarlas, así que no esperes a que lo entiendan con palabras para ponerlos a jugarlo.
Lo que sigue es criterio nuestro, construido sobre esas pistas y sobre la práctica habitual, no una escala validada. Las edades son orientativas: dentro de un mismo equipo habrá niños de ritmos de maduración muy distintos, y uno de 9 años que ya lee el juego puede ir por delante de otro de 12.
| Franja | Qué suelen poder hacer | Qué suele costar | Acciones a priorizar |
|---|---|---|---|
| 8 a 10 años | Pase corto y recepción con ambos pies a baja velocidad. Pared sencilla con un compañero cerca. Buscar al compañero sin oposición fuerte. | Mirar antes de recibir, moverse tras pasar, entender que el pase es una pregunta al compañero. Con un defensor activo suelen conducir en vez de pasar. | Pared con un solo compañero y un defensor pasivo o ligero. Juegos de pases con varios balones y mucho movimiento libre. |
| 11 a 12 años | Pared con devolución de primeras en espacios amplios. Desdoblamiento con un compañero. Empiezan a leer la posición del rival. | Coordinar el momento del desmarque con el del pase. El tercer hombre: moverse antes de que pase el balón. Mantener la intención bajo presión. | Pared y desdoblamiento con defensor activo. Primer contacto con el tercer hombre en espacios grandes. |
| 13 a 15 años | Combinar a uno y dos toques con dos o tres compañeros bajo presión moderada. Entienden dónde está el espacio libre. | Mantener la calidad del pase con la presión del rival y el cansancio. Elegir entre combinar y driblar. Cambios de ritmo. | Tercer hombre, desdoblamiento e interior, cambios de orientación en juegos con superioridad. |
| 16 a 18 años | Secuencias de tres o más pases con rivales que defienden con criterio. Anticipar la acción del compañero. | Disimular (no avisar al rival de lo que vas a hacer), sostener la concentración y decidir rápido con poco tiempo y espacio. | Combinaciones con ocultación, en transiciones y ante bloques defensivos organizados. Variantes propias del equipo. |
La tabla describe tendencias, no medidas. Silva y colaboradores recuerdan que hay pocos estudios comparables, con muestras pequeñas, y que las diferencias por edad dependen del tipo de test. Úsala como hipótesis de partida y ajústala con lo que veas en tu grupo.
La rueda de pases: qué aporta y dónde se queda corta
Una rueda de pases es una secuencia fija en la que los jugadores pasan, se mueven a un puesto determinado y repiten. Tiene virtudes reales, y negarlo sería injusto: da muchas repeticiones en poco tiempo, calienta bien, deja que los niños aprendan el gesto con éxito y sin miedo a un rival, y es fácil de organizar con grupos grandes. Para introducir una pared nueva o para el calentamiento, funciona.
El problema empieza cuando la rueda es todo el contenido del entrenamiento. Y aquí la investigación apunta en una dirección bastante clara, aunque con matices.
Lo que dicen los estudios
El grupo de Duarte Araújo, Keith Davids y Bruno Travassos, de la corriente de la dinámica ecológica, defiende que la práctica debe conservar la información que el jugador tiene en el partido (compañeros, rivales, balón, portería, tiempo y espacio) para que lo aprendido se transfiera. Lo llaman diseño representativo. Davids lo resume para la FIFA diciendo que la práctica debe parecerse al juego para que los jugadores aprendan a adaptar su habilidad a los problemas que crea el rival, y que conviene un equilibrio entre ejercicios técnicos y práctica representativa. En la misma línea, el trabajo de Chow y colaboradores (2007) propone modificar las restricciones de la tarea (espacio, reglas, número de jugadores) para que la decisión y el movimiento funcionales surjan solos.
En un estudio de futsal (Travassos, Duarte, Vilar, Davids y Araújo, 2012), una tarea de pase con muchas opciones se parecía más al juego real, en la regularidad de la velocidad del balón y en la precisión, que otra con pases predeterminados. Fueron ocho jugadores senior, de modo que sirve para ilustrar el principio, no como prueba para base.
Con 16 futbolistas de unos 13 años (Coutinho y colaboradores, 2023) se compararon tres tareas de seis minutos: una secuencia prescrita de control y pase, una posesión en cuadrado de 5 x 5 m y un 3 contra 3 con dos comodines. La secuencia prescrita mostró descensos no significativos en control y decisión de pase, y quedó por debajo de las otras dos en la ejecución y adecuación del control. Los autores lo atribuyen a que las tareas repetitivas y predeterminadas tienen poca dependencia del contexto, aunque advierten de que la muestra es pequeña, la intervención corta y los efectos modestos.
Santos, Duarte, Davids y Teoldo (2018) añaden una cautela: incluso los juegos reducidos deben contrastarse con el partido, porque algunas medidas de coordinación colectiva no se comportan igual a escala pequeña. Representativo no significa «jugar a algo con un balón»; significa conservar lo que importa del partido.
Lo que no dicen: los juegos no ganan siempre
Conviene no vender la idea de que los juegos lo arreglan todo. Una revisión con metaanálisis (Clemente y colaboradores, 2021) agrupó seis estudios con jóvenes de menos de 18 años y encontró que los programas de juegos reducidos mejoraban la ejecución técnica frente a los grupos de control (tamaño del efecto 0,59, intervalo de confianza de 0,29 a 0,89). Pero ninguno de los seis midió la conducta táctica, la mayoría de las pruebas eran cerradas (agilidad, por ejemplo) y no de juego, y la heterogeneidad dentro de los grupos era alta.
Y hay un ensayo pequeño en dirección contraria. Carlsson y colaboradores (2025) repartieron al azar a 17 jugadoras de unos 12 años y medio entre un programa específico de pase y juegos de 3 contra 3 en 16 x 8 m, durante nueve sesiones de 30 minutos. El programa de pase mejoró la precisión del golpeo interior en las tres pruebas; el grupo de juegos no mejoró en las de balón en movimiento y empeoró en la de balón parado. Es un solo equipo de alto nivel y no se midió el rendimiento en partido, pero deja una idea clara: si lo que quieres es afinar la precisión del pase, la repetición dirigida funciona y los juegos por sí solos no lo garantizan.
Límites honestos de la evidencia. Casi todos los trabajos citados tienen muestras de entre 8 y 20 jugadores, intervenciones muy cortas y pruebas que no son el partido. La revisión de Silva y colaboradores (2020) sí encontró que los programas con juegos reducidos y condicionados parecían mejorar sobre todo las decisiones de pase y su ejecución, y que los de pedagogía no lineal mejoraban el pase de forma consistente (no así el regate), pero el conjunto de estudios es pequeño y variado. Lo que se puede afirmar con prudencia es esto: la técnica aislada pule el gesto, la decisión se entrena donde hay información real y las dos cosas se complementan. La revisión española de Abad, Fernández-Espínola y Giménez (2019) concluye en la misma línea que el resultado depende de cómo se organiza el juego reducido: número de jugadores, espacio, reglas, estímulo del entrenador y tiempos de trabajo y pausa.
Un último ejemplo, para no engañarse con el porcentaje de acierto. Browne y colaboradores (2020) compararon con más de 7.000 pases de fútbol australiano (no es fútbol, pero ilustra la idea) partidos, simulaciones y juegos reducidos. Las simulaciones de partido se parecían más a la competición que los juegos reducidos, y los juegos reducidos producían cadenas de tres pases más consistentemente efectivas, algo que los autores relacionan con decisiones de diseño como las superioridades numéricas. Un ejercicio puede salir «mejor» que el partido precisamente porque es más fácil. Si todos aciertan siempre, probablemente sea poco representativo.
De la rueda al juego: una progresión en cinco pasos
Esta secuencia es criterio nuestro, apoyada en el principio de manipular las restricciones de la tarea (Chow y colaboradores, 2007) y en la idea de aumentar las oportunidades de acción (Travassos y colaboradores, 2012). Se puede recorrer en una sola sesión o repartir en varias. La regla es sencilla: cada paso añade un elemento del partido cada vez, y no avanzas hasta que el grupo resuelve el anterior sin que lo digas tú.
- Paso 1, rueda cerrada. Secuencia fija, sin oposición, para aprender el patrón (por ejemplo, pared y desmarque). Dura pocos minutos. El objetivo es que todos entiendan el movimiento.
- Paso 2, rueda con opciones. Se rompe la fijeza: el pasador elige entre dos o tres compañeros o entre dos tipos de pase (pared o pase largo). El receptor debe estar atento porque ya no sabe a quién llegará el balón. Es el salto más importante: aparece la decisión.
- Paso 3, un rival pasivo y luego activo. Un defensor en medio de la rueda, primero limitado a una zona pequeña y sin robar, después libre. La pared tiene ahora sentido: se hace para superar a alguien.
- Paso 4, limitar tiempo y espacio. Se reduce el espacio, se exigen dos toques como máximo o se juega contra reloj (tres pases en menos de ocho segundos). Aquí se prueba si el patrón sobrevive a la presión.
- Paso 5, juego con objetivo. Un 3 contra 2 o un 4 contra 2 hacia una portería o a dos zonas, con un punto extra si se consigue una pared o un tercer hombre. Ya no hay «rueda»: hay un partido con una regla que premia la combinación.
Dos principios para que funcione. Primero, variabilidad: cambia el orden de los compañeros, el lado, la zona del rival, el número de toques. El jugador debe repetir el principio, no el gesto idéntico (es la idea de «repetición sin repetición» que recogen Abad y colaboradores a partir del grupo de Davids). Segundo, el éxito debe costar: si todos aciertan siempre, sube la dificultad; si casi nadie acierta, baja un paso.
Los dos primeros son ruedas y sirven para los pasos 1 y 2; el tercero introduce la decisión entre combinar o centrar; el cuarto y el quinto ya tienen rival y objetivo, y corresponden a los pasos 3 a 5. Mira las edades recomendadas en cada ficha: no todos valen para los más pequeños.
Cómo entrenarlo: puntos de coaching y preguntas
En una acción combinativa lo difícil no es el pase, sino la coordinación entre el que pasa y el que se mueve. Por eso el entrenador que habla poco y pregunta mucho suele sacar más. Una de las pocas pruebas a favor es el estudio preliminar de Práxedes y colaboradores (2016): con 18 futbolistas de 10 a 12 años, un programa de 21 sesiones con juegos modificados y preguntas del entrenador mejoró la toma de decisiones en pase y regate, y la ejecución del pase, frente al grupo de control. Es un trabajo pequeño y los propios autores lo llaman preliminar: tómalo como buena razón para probar, no como garantía.
Preguntas que funcionan (criterio nuestro)
- Antes de pasar: «¿Dónde está el espacio libre?» «¿Quién te la pide y quién podría pedírtela?»
- Para la pared: «¿Cuándo sirve y cuándo no?» «¿Qué hace el defensor si voy a la pared?» «¿Dónde quieres recibir la devolución?»
- Para el tercer hombre: «Si tu compañero está presionado, ¿qué necesita de ti?» «¿Cuándo empiezas a moverte: antes o después del pase?»
- Tras un error: «¿Qué viste?» y solo después «¿qué otra cosa podías hacer?». Evita responder tú.
- Para el grupo: «¿Qué ha funcionado para ganar al defensor?» y deja que lo expliquen con sus palabras.
Puntos de coaching breves, que caben en una pausa de 20 segundos: cuerpo orientado para ver el campo y al compañero (la Federación Inglesa insiste en enseñar las posiciones de apoyo y la orientación corporal), un primer toque que prepare la siguiente acción, mirar antes de recibir y moverse justo después de pasar, no quedarse mirando el pase. Y aplaude el intento de combinar aunque salga mal: la propia guía inglesa recomienda reconocer y celebrar los intentos.
Errores frecuentes
- Ejercicios estáticos. Si un niño pasa más tiempo esperando en la cola que tocando el balón, el ejercicio no vale. Reduce las filas y aumenta los balones.
- Demasiadas filas. Cinco filas con 20 jugadores es logística, no entrenamiento. Mejor cuatro grupos de cuatro o cinco, cada uno con su balón y su espacio.
- Sin comunicación. Si nadie habla, nadie decide. Exige una palabra o una señal antes del pase («ahora», «mía», «gira»). Es la forma más barata de enseñar a pedir un pase.
- Pases sin intención. El balón va a un compañero porque toca, no porque se ha visto una ventaja. Pregunta: «¿para qué has pasado?». Si la respuesta es «porque sí», no estás entrenando la decisión.
- Rival de cartón. Un defensor pasivo es útil un par de minutos, pero si se queda así la pared no necesita ningún timing. Súbele la intensidad de forma gradual.
- Corregir cada fallo al instante. Con 8 o 9 años, el niño que acaba de fallar necesita volver a intentarlo, no un discurso. Corrige en los parones y de uno en uno.
- Cambiar de ejercicio cada cinco minutos. Para consolidar un patrón hacen falta varias semanas de repetición con variantes. Mejor menos ejercicios y más profundos.
Cómo medir si se avanza
Medir bien no exige tecnología: con una tarjeta y un lápiz ves más que con un reloj. Lo importante es comparar siempre en situaciones parecidas al partido, no solo en la rueda, porque lo que aprendieron en una rueda cerrada puede no aparecer en el juego. Todo lo que sigue es criterio nuestro.
| Qué observar | Cómo registrarlo | Cuándo |
|---|---|---|
| Intentos de combinación en un juego reducido (pared, tercer hombre, desdoblamiento) | Un ayudante cuenta intentos en un 4 contra 4 de 10 minutos y anota cuántos salen bien. El número de intentos importa tanto como el acierto. | Cada 4 a 6 semanas, en el mismo formato. |
| Ocupación del espacio | Foto mental o real del campo en un par de momentos: ¿están todos detrás del balón o hay alguien que se ofrece por delante o por fuera? | En cualquier sesión de juego. |
| Decisiones: por qué pasó | Pregunta al jugador y anota si da un motivo táctico (ventaja, espacio, compañero libre) o no. | Tras una serie, 1 o 2 jugadores por sesión. |
| Comunicación | Cuántas veces se oye una petición o una orden de los jugadores en un juego de 5 minutos. | Mensual. |
| Resultado bajo presión | En el paso 4 de la progresión (tiempo y espacio limitados), porcentaje de combinaciones completadas. | Al final de cada bloque de sesiones. |
| Autopercepción | Dos preguntas al grupo: «¿en qué somos mejores?» y «¿qué nos cuesta?». | Final de cada bloque. |
Cómo leer esa tabla: no hay valores de referencia. Los números solo valen para comparar a tu equipo consigo mismo, en el mismo formato de juego, de un mes al siguiente. Si quien cuenta lo hace siempre con el mismo criterio, la tendencia es fiable aunque haya algún error. No uses estas cifras para comparar niños entre sí ni para decidir quién juega.
Una progresión de cuatro sesiones por franja de edad
Es una propuesta nuestra, no un protocolo validado. Cada sesión puede ocupar 20 a 30 minutos de un entrenamiento normal o ser el tema central en equipos que entrenan poco. La idea es avanzar por los pasos de la progresión sin saltarse ninguno y terminar siempre con juego. Los pasos entre paréntesis remiten a los cinco de la sección anterior.
| Sesión | 8 a 10 años | 11 a 12 años | 13 a 15 años | 16 a 18 años |
|---|---|---|---|---|
| 1 | Juegos de pases libres en cuadros con varios balones. Pared simple sin rival (paso 1). | Rueda con pared y desmarque (paso 1), luego con opción de pasar a uno de dos compañeros (paso 2). | Rueda con tercer hombre sin oposición (paso 1) y con opciones de pase (paso 2). | Rueda de dos balones con combinación y variantes de orientación (paso 2), de calentamiento; se pasa pronto al juego. |
| 2 | Pared con un defensor muy pasivo en un cuadro pequeño. 2 contra 1 a una miniportería (paso 3). | Pared y desdoblamiento con defensor activo (paso 3). 2 contra 1 con desdoblamiento. | Tercer hombre con un defensor activo en un rombo o cuadro (paso 3). 3 contra 1. | Combinaciones con un defensor activo y reglas de dos toques (pasos 3 y 4). |
| 3 | 3 contra 1 de posesión con punto extra si pasas y te mueves. Poco espacio, sin presión de tiempo. | 3 contra 2 a dos miniporterías con punto extra por pared (paso 4). Se reduce el espacio. | 4 contra 2 y 4 contra 3 con espacio reducido y toques limitados. Aparece el cambio de orientación (paso 4). | 5 contra 3 o 5 contra 4 con transición: si robas, atacas rápido (pasos 4 y 5). |
| 4 | Partido reducido 3 contra 3 libre. Tú observas y aplaudes los intentos de combinar. | 4 contra 4 con una regla premiada (paso 5). Preguntas al final. | 5 contra 5 o 6 contra 6 con comodines y regla premiada; después, partido condicionado (paso 5). | 7 contra 7 u 8 contra 8 con la regla del equipo y revisión de vídeo corta si hay medios. |
La tabla no son cuatro sesiones sueltas, sino un hilo: cada una prepara la siguiente. Si el grupo no resuelve un paso, repítelo en la sesión siguiente antes de avanzar. Mejor tres semanas de la sesión 2 que correr hacia el partido y descubrir que los patrones no aparecen.
Lista de comprobación antes de salir al campo
- He elegido una sola acción combinativa para la semana (pared, tercer hombre o desdoblamiento) y puedo explicarla en una frase.
- La rueda dura pocos minutos y sirve para aprender el patrón, no para llenar la sesión.
- Hay más de una opción de pase en algún momento: el jugador tiene que decidir.
- Hay un rival, aunque sea pasivo al principio, y sé cuándo lo subiré a activo.
- Todos los niños tienen balón o juegan a menudo; nadie espera más de un minuto.
- La sesión termina con un juego en el que la combinación tiene premio (un punto extra, una portería extra).
- He preparado tres preguntas abiertas y no voy a responderlas yo.
- Pido una señal o una palabra antes de pasar.
- Anotaré cuántos intentos de combinación hay en el juego final y los compararé con el mes anterior.
- Si casi todos aciertan siempre, subo la dificultad; si casi nadie acierta, bajo un paso.
Bibliografía
- Chow, J. Y., Davids, K., Button, C., Shuttleworth, R., Renshaw, I., Araújo, D. (2007). The role of nonlinear pedagogy in physical education. Review of Educational Research. Enlace
- Travassos, B., Duarte, R., Vilar, L., Davids, K., Araújo, D. (2012). Practice task design in team sports: representativeness enhanced by increasing opportunities for action. Journal of Sports Sciences. Enlace
- Vilar, L., Araújo, D., Davids, K., Travassos, B. (2012). Constraints on competitive performance of attacker-defender dyads in team sports. Journal of Sports Sciences. Enlace
- Santos, R., Duarte, R., Davids, K., Teoldo, I. (2018). Interpersonal coordination in soccer: interpreting literature to enhance the representativeness of task design, from dyads to teams. Frontiers in Psychology. Enlace
- Browne, P. R., Woods, C. T., Sweeting, A. J., Robertson, S. (2020). Applications of a working framework for the measurement of representative learning design in Australian football. PLoS One. Enlace
- Clemente, F. M., Ramirez-Campillo, R., Sarmento, H., Moreira Praça, G., Afonso, J., Silva, A. F., Rosemann, T., Knechtle, B. (2021). Effects of small-sided game interventions on the technical execution and tactical behaviors of young and youth team sports players: a systematic review and meta-analysis. Frontiers in Psychology. Enlace
- Coutinho, D., Kelly, A. L., Santos, S., Figueiredo, P., Pizarro, D., Travassos, B. (2023). Exploring the effects of tasks with different decision-making levels on ball control, passing performance, and external load in youth football. Children. Enlace
- Carlsson, T., Broman, J., Isberg, J., Carlsson, M. (2025). Passing-skill training vs. small-sided games for improvement of side-foot kick accuracy among youth female soccer players. Frontiers in Sports and Active Living. Enlace
- Silva, A. F., Conte, D., Clemente, F. M. (2020). Decision-making in youth team-sports players: a systematic review. International Journal of Environmental Research and Public Health. Enlace
- González-Víllora, S., García-López, L. M., Gutiérrez-Díaz, D., Pastor-Vicedo, J. C. (2013). Tactical awareness, decision making and skill in youth soccer players (under-14 years). Journal of Human Sport and Exercise. Enlace
- Práxedes, A., Moreno, A., Sevil, J., García-González, L., del Villar, F. (2016). A preliminary study of the effects of a comprehensive teaching program, based on questioning, to improve tactical actions in young footballers. Perceptual and Motor Skills. Enlace
- Abad Robles, M. T., Fernández-Espínola, C., Giménez Fuentes-Guerra, F. J. (2019). Los juegos reducidos como metodología de enseñanza en el fútbol. Revista Iberoamericana de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Enlace
- The FA (Boot Room). How to connect and combine creatively with others (Guide 5-11, technical/tactical). The Football Association. Enlace
- FIFA Training Centre. Science explained: Keith Davids on ecological dynamics. FIFA. Enlace