El grupo también se entrena: cohesión y liderazgo en el equipo
Juntar a quince jugadores no hace un equipo. Cómo pasa un grupo por sus fases durante la temporada, qué roles y normas lo mantienen unido, qué estilo de entrenador funciona con jóvenes y qué hacer con los líderes que no llevan brazalete.
Linkalde · 2026-10-27
Todos los entrenadores han visto a un equipo con menos calidad ganar a otro que, sobre el papel, era mejor. Casi siempre la diferencia está en cómo funciona el grupo. En los cursos de dirección de equipos se repite una idea: un conjunto de jugadores no forma un equipo. El equipo hay que construirlo, y eso también es trabajo del entrenador, igual que la técnica o la táctica.
La psicología del deporte llama a esto cohesión. Carron la define como la tendencia del grupo a mantenerse junto y unido mientras persigue sus objetivos. Tiene dos caras que conviene distinguir, porque se trabajan de forma distinta:
| Cohesión en la tarea | Cohesión social | |
|---|---|---|
| Qué es | Estar de acuerdo en lo que queremos conseguir y en cómo jugar para lograrlo. | Estar a gusto juntos, ser compañeros además de jugar en el mismo equipo. |
| Se nota cuando | Todos corren para defender, nadie protesta su papel y se celebra el gol del que entra al final. | Los nuevos se integran rápido, no hay grupitos cerrados y el vestuario está alegre. |
| Se trabaja con | Objetivos compartidos, roles claros, juegos con reglas que obligan a colaborar. | Actividades fuera del entrenamiento, mezclar grupos, rotar parejas y compañeros de habitación. |
Las dos importan, pero no son lo mismo. Un grupo de amigos puede jugar mal juntos y un equipo eficaz no necesita que todos sean amigos. En cantera conviene cuidar las dos, porque muchos niños siguen jugando al fútbol por sus amigos del equipo.
Las fases de un equipo durante la temporada
Un equipo no nace hecho: pasa por fases que se repiten cada temporada, sobre todo si hay jugadores nuevos. Saber en cuál estás ayuda a entender lo que pasa y a no alarmarse antes de tiempo.
| Fase | Qué pasa | Qué hace el entrenador |
|---|---|---|
| Constitución | Primer contacto con los compañeros, las normas y la forma de trabajar. | Presentar normas y objetivos, dar señas de identidad (escudo, ropa, ritual de inicio) y mezclar a nuevos con veteranos. |
| Conflicto | Aparecen las rivalidades: quién es titular, quién tira las faltas, quién manda. | No asustarse. Abrir vías de comunicación, tratar los problemas cuando salen y apoyar a los líderes positivos. |
| Normalización | Los papeles se aclaran y crece la colaboración. Se empiezan a ver rasgos de equipo. | Proponer tareas en las que tengan que cooperar y reforzar los pactos del grupo. |
| Ejecución | Cada uno conoce su papel y se esfuerza por el equipo. Los objetivos de todos van en la misma dirección. | Mantener el clima, cuidar a los que juegan menos y preparar los cambios (lesiones, nuevos fichajes). |
La fase de conflicto no es un fracaso, es parte del proceso. Es mejor que los problemas salgan en octubre y se resuelvan, que dejarlos crecer hasta la segunda vuelta.
Roles y normas
Lo que mantiene unido a un grupo es su estructura: los papeles que tiene cada uno y las normas que todos respetan. Para que funcione, el entrenador busca cuatro cosas:
- Claridad del rol: que cada jugador sepa qué se espera de él, también el que sale desde el banquillo.
- Aceptación del rol: que lo asuma y se comprometa con él, aunque no sea el que más le gusta.
- Normas positivas: pocas, claras y pensadas para que el grupo funcione, no solo para castigar.
- Participación: que los jugadores puedan opinar en lo que les afecta.
“Una norma aceptada por el grupo es más potente que la norma impuesta.”
En la práctica, en la primera semana se pueden acordar con los jugadores las normas del equipo: puntualidad, material, cómo se habla al compañero que falla, qué se hace al acabar el partido. Con niños pequeños bastan tres o cuatro normas escritas en un cartel; con juveniles puede ser un pequeño reglamento que redactan ellos mismos.
Los líderes que no llevan brazalete
Carrascosa distingue entre líderes formales e informales. Los formales son los que se nombran: el entrenador, sus ayudantes y los capitanes. Los informales salen solos del grupo: son jugadores cuya opinión pesa mucho entre sus compañeros, aunque nadie les haya dado ese papel. El problema aparece cuando no coinciden y el líder informal no rema en la misma dirección que el cuerpo técnico.
- Identifica pronto quién influye de verdad: a quién miran los demás cuando hay que decidir algo.
- Habla con ellos a menudo. Son tu mejor termómetro de lo que pasa en el vestuario y pueden ayudarte a cambiarlo.
- En cantera, rota la capitanía. Así más niños aprenden a responsabilizarse y el brazalete no se convierte en un privilegio del mejor.
- Vigila los grupitos: los que juegan más y los que juegan menos, los nuevos y los de siempre, los del mismo colegio. Mezclarlos en parejas, grupos y viajes es la forma más sencilla de evitarlos.
Qué estilo de entrenador funciona
Se suelen describir tres estilos según cuánto deja decidir el entrenador. El autoritario manda mucho, confía poco y motiva sobre todo con castigos. El participativo escucha, decide él, pero implica a los jugadores y usa sobre todo el refuerzo. El permisivo deja casi todo en manos del grupo. Todos los entrenadores usan alguno en un momento dado, pero con jóvenes el participativo es la base.
Cuando se pregunta a los deportistas qué esperan de su entrenador, aparecen siempre las mismas cosas:
- Que hable poco: lo indispensable, claro y en el momento justo.
- Sentido del humor.
- Trato individual: que conozca a cada uno y no solo al equipo.
- Competencia técnica: que sepa de fútbol.
- Control del grupo: que las normas se cumplan, también para los mejores.
No hay un estilo único que funcione siempre. El liderazgo eficaz depende de cuatro cosas a la vez: las cualidades del entrenador, su estilo, las características de los jugadores (edad, experiencia, motivación) y la situación. Un benjamín necesita un entrenador más cercano y directivo; un juvenil necesita más participación en las decisiones.
Cuando el grupo rinde menos de lo que puede
Un equipo puede perder fuerza de dos maneras. Por pérdida de motivación: algunos jugadores no dan todo porque creen que hagan lo que hagan no cambiará su papel, o porque piensan que son otros (los que más juegan) los que tienen que esforzarse. O por falta de coordinación: cada uno tira para un lado y el esfuerzo se pierde.
- Explica el efecto que tiene la conducta de cada uno en el equipo: llegar tarde, no volver a defender o no ayudar al compañero.
- Da a cada jugador información sobre su aportación, con vídeo o con datos sencillos si los tienes.
- Detecta cuándo aparece la desmotivación: muchas veces es cansancio por una mala dosificación de los entrenamientos o de los minutos.
- Trátalo en grupo y también a solas. Una charla de vestuario bien planteada ayuda, pero la conversación individual llega donde la charla no llega.
- Fíjate sobre todo en lo que sale bien: un ambiente positivo une más que la bronca.
Para trabajarlo en el campo sirven los juegos en los que el resultado depende de todos: goles que solo valen si participa todo el equipo, rescates a compañeros atrapados, relevos y rondos en los que hay que hablar para no perder el balón.
Bibliografía
- Gordillo, A.. El entrenador como director de equipo y la dinámica del grupo deportivo. Máster Profesional en Alto Rendimiento en Deportes de Equipo, Barcelona, 2004.
- Carrascosa Oltra, J.. ¿Dirigir o liderar? Claves para la cohesión del grupo equipo. Gymnos.
- Carron, A. V.. El equipo deportivo como un grupo eficaz. En Williams, J. M. (ed.), Psicología aplicada al deporte. Biblioteca Nueva.