Evaluar al jugador en el fútbol base: qué mirar y cómo apuntarlo
Evaluar no es poner notas: es saber dónde está cada jugador para decidir qué entrenar después. Qué criterios usar, cómo montar una ficha sencilla, cómo observar un partido y por qué con los pequeños hay que mirar el proceso y no el resultado.
Linkalde · 2026-10-27
Casi todos los entrenadores evalúan, aunque no lo llamen así. Al hacer la convocatoria, al decidir quién juega de lateral o al preparar la sesión del martes, cada uno tiene en la cabeza una idea de cómo está cada jugador. El problema es que esa idea suele basarse en el último partido o en el jugador que más llama la atención. Evaluar de forma ordenada sirve para lo contrario: ver a todos, ver lo que de verdad importa y decidir qué entrenar después.
El manual de fútbol juvenil de la FIFA lo resume en una idea: los partidos permiten a los jóvenes y a sus formadores controlar y evaluar el progreso de forma sistemática, y esa evaluación del desempeño de cada jugador y del equipo es la llave de una formación con éxito.
Para qué sirve evaluar
- Para planificar: si medio equipo no sabe controlar orientado, eso entra en las próximas sesiones.
- Para individualizar: cada jugador tiene uno o dos puntos que mejorar, no una lista de diez.
- Para ver el progreso: comparar la misma ficha en septiembre, en enero y en junio dice más que cualquier resultado.
- Para hablar con el jugador y con la familia con datos y ejemplos, no con impresiones.
Evaluar no es clasificar. En el fútbol base el objetivo no es saber quién es el mejor hoy, sino qué necesita cada uno para mejorar mañana.
Qué mirar: las preguntas de la FIFA
La FIFA propone evaluar con una lista de preguntas sencillas, que sirve tanto al entrenador como al propio jugador. Agrupadas, quedan así:
| Bloque | Preguntas |
|---|---|
| Sabe el jugador | ¿Correr con y sin balón, pasar, controlar en la recepción, regatear, jugar con las dos piernas, desmarcarse y colocarse bien? |
| Tiene el jugador | ¿Una conducta adecuada en la victoria y en la derrota? ¿Influye en el juego y en sus compañeros? |
| Posee el jugador | ¿Un físico apto, fuerza para el uno contra uno, visión de juego, juego de cabeza y una actitud positiva? |
| Es capaz de | ¿Ganar duelos, marcar, crear ocasiones para otros, decidir bien en el momento justo? |
No hace falta usar todas las preguntas con todas las edades. Con un benjamín bastan las de técnica y conducta; con un juvenil ya tiene sentido mirar la toma de decisiones y la influencia en el equipo.
Una ficha sencilla
La ficha de evaluación que propone la FIFA reparte los criterios en bloques y puntúa cada uno del 1 al 4. Una versión reducida, que se rellena en cinco minutos por jugador, podría ser esta:
| Bloque | Criterios |
|---|---|
| Técnica | Juego con las dos piernas, pase, control orientado, regate, tiro, juego de cabeza. |
| Táctica | Inteligencia de juego, actitud en ataque, actitud en defensa. |
| Condición física | Velocidad, fuerza explosiva, resistencia, movilidad. |
| Coordinación | Orientación, ritmo, reacción, equilibrio. |
| Mental | Concentración, voluntad, perseverancia, confianza, creatividad. |
| Social | Comunicación, conducta, compañerismo, seriedad. |
Escala de la ficha
Cómo rellenarla bien
- Puntuar lo que se ve repetido en varias sesiones, no una jugada suelta.
- Apuntar un ejemplo al lado de cada nota baja: «pierde el balón al recibir de espaldas».
- No evaluar a todos el mismo día: tres o cuatro jugadores por sesión es más realista.
- Repetir la misma ficha cada trimestre para comparar.
Observar un partido
La FIFA propone también una ficha de observación de partido: datos del encuentro (rival, campo, estado del terreno, resultado al descanso y final), los objetivos que se llevaban, cómo se han aplicado los temas trabajados en la semana, las particularidades del partido y una valoración global (muy bueno, bueno, mediocre o deficiente). Lo más útil es la última casilla: consecuencias y medidas para la planificación general y la individual.
Es decir, la observación del partido no termina en el partido. Si el equipo no ha sabido salir jugando ante la presión, eso vuelve al entrenamiento de la semana siguiente.
Que el jugador también se evalúe
La FIFA distingue dos formas de evaluar el rendimiento: el feedback externo, el que da el entrenador, y el interno, la autoevaluación. Analizar con el jugador el vídeo de su último partido, o darle la misma ficha para que se puntúe él y comparar después, le ayuda a ver lo que domina y lo que le sigue costando.
Los objetivos que salgan de ahí, dice la FIFA, deben ser claros, precisos, realistas y medibles, fijados por el entrenador pero acordados con el jugador. «Mejorar el pase» no es un objetivo; «dar el pase con la pierna izquierda en los rondos sin pararla antes» sí lo es.
Con los pequeños, el proceso
Para los menores de 12 años, el manual de fútbol base de la FIFA recomienda minimizar los resultados, no hacer clasificaciones y valorar la calidad de la ejecución antes que la cantidad o la intensidad. Evaluar a esas edades es observar si el niño se atreve, si toca mucho el balón y si disfruta.
Ojo con la maduración. Dos niños de la misma categoría pueden estar a años de distancia en su desarrollo físico. El que hoy gana todos los duelos por ser más grande no tiene por qué ser el mejor dentro de tres temporadas. Al evaluar, separar lo que es técnica y decisión de lo que es solo tamaño.
Bibliografía
- FIFA. Fútbol juvenil. Manual para entrenadores. Fédération Internationale de Football Association.
- FIFA. Manual para entrenadores. Fédération Internationale de Football Association.
- FIFA. Manual de fútbol base (Grassroots). Fédération Internationale de Football Association.